Pienso que parte del problema en Venezuela no está
planteado en términos de capitalismo - socialismo como sistema económico, sino
en términos de rentismo - capitalismo - socialismo. En el fondo, nuestro
sistema económico nunca ha sido capitalista en el estricto sentido de la
palabra, pues la renta petrolera ha tenido importancia crucial en la
organización de las relaciones de producción.
Es lo que autores como Bernard Mommer o Asdrúbal
Baptista llaman "Capitalismo rentístico", un modelo de organización
de las relaciones de producción basado en la renta petrolera como eje
fundamental de la economía. Ello supone que el Estado es distribuidor del
ingreso a través del gasto público, del gasto corriente y de subsidios. Este
modelo comenzó su agotamiento en 1979, y no es hasta 1983 que se ven los
primeros efectos, siendo 1989 con el Caracazo que se produce el síntoma más
doloroso de su agotamiento.
Pero creo que el capitalismo rentístico no es ni
malo ni bueno. Este sistema forma parte de nuestra característica principal
como país. Se trata de nuestra manera de crear un modelo de desarrollo a partir
de un recurso natural que pertenece al Estado. No hay duda que quien tiene el
control del petróleo en Venezuela tiene el control del desarrollo del país,
razón por la cual creo que lo que se ha hecho en los últimos años respecto a la
recuperación del rol del Estado en el petróleo reivindica nuestro histórico
modelo de desarrollo.
El tema es cómo pasar de este modelo de desarrollo
dependiente de la renta a un modelo de desarrollo dependiente del trabajo. Esa
transición fue ensayada a finales de los 80 y toda la década de los 90 con un
modelo que pretendía descalabrar el histórico rol del Estado sobre el petróleo.
Es obvio que fracasó igualmente.
Por esto creo que ante la
discusión, tengo más preguntas que respuestas, pues además de no querer repetir
los errores de sistemas económicos militarizados (caso de la URSS), debemos
entender la condición particular de nuestras relaciones de producción
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